Alberto II de Mónaco, un príncipe que refuerza la dimensión internacional del pádel
El jefe de Estado monegasco visitó la competencia de los Juegos Mediterráneos, presenció varios partidos y compartió con algunas de las principales jugadoras. Su presencia se suma a una relación histórica entre el pádel y grandes figuras de la realeza y la política mundial
La visita de Alberto II de Mónaco a la competencia de pádel de los XX Juegos Mediterráneos fue mucho más que una fotografía protocolaria. El príncipe se acercó al Parco Mediterraneo Salinella vestido de manera deportiva, siguió varios partidos desde la tribuna y participó en el sorteo previo al encuentro entre Portugal y Francia.
El jefe de Estado monegasco realizó el lanzamiento de la moneda antes del partido que enfrentó a los hermanos Nuno y Miguel Deus con los franceses Timeo Fonteny y Yoan Boronad. Después conversó con los jugadores y compartió un momento con Sofía Araújo, número ocho del mundo; las ex número uno Lucía Sainz y Patty Llaguno; y las italianas Carolina Orsi y Giorgia Marchetti.
Su interés no resulta una novedad. La Federación Internacional de Pádel define a Alberto II como un gran aficionado y un jugador amateur de buen nivel. Durante su paso por Taranto mostró conocimiento, cercanía y entusiasmo por una disciplina que está disputando las primeras medallas de su historia dentro de los Juegos Mediterráneos. La visita fue destacada oficialmente por la FIP.
Una imagen que trasciende el partido
La presencia de una figura como Alberto II aporta al pádel una visibilidad que supera cualquier resultado deportivo. Mónaco es uno de los territorios más identificados con los grandes eventos internacionales y el príncipe mantiene una relación permanente con el deporte, después de haber participado en cinco ediciones de los Juegos Olímpicos de Invierno como integrante del equipo monegasco de bobsleigh.
Que un jefe de Estado se acerque a una pista, conozca a sus protagonistas y participe activamente en la ceremonia previa ayuda a situar al pádel dentro de una conversación deportiva mucho más amplia.
Una visita de estas características no garantiza por sí sola el crecimiento del deporte ni su futura inclusión olímpica. Sin embargo, contribuye a generar reconocimiento institucional, atraer patrocinadores y despertar el interés de organismos y autoridades que todavía observan al pádel como una disciplina emergente.
El pádel llegó a España de la mano de otro príncipe
La relación entre la realeza y el pádel forma parte de la propia historia del deporte. A comienzos de la década de 1970, el príncipe Alfonso de Hohenlohe conoció el juego durante unas vacaciones en la casa de Enrique Corcuera en Acapulco.
Entusiasmado con aquella pista rodeada de paredes, Hohenlohe decidió construir las primeras canchas en el Marbella Club. Su iniciativa resultó determinante para introducir el pádel en España y comenzar su posterior expansión por Europa.
Desde Marbella, el deporte también encontró el camino hacia Argentina gracias a Julio Menditeguy. Aquel vínculo social e institucional permitió que una actividad nacida en el jardín de una casa mexicana comenzara a extenderse internacionalmente, según recoge la historia oficial de la FIP.
El emir de Qatar, presente en una final mundial
Otro antecedente de enorme relevancia se produjo en Doha. En noviembre de 2021, el emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, asistió a la final del Campeonato Mundial disputada entre España y Argentina.
El máximo mandatario catarí siguió personalmente parte de la definición en el Khalifa International Tennis and Squash Complex, acompañado por ministros, autoridades y miembros de la familia real. Su presencia quedó registrada por el Diwan del Emir de Qatar.
Aquella aparición anticipó la importancia que Qatar tendría en la nueva estructura internacional del pádel, tanto mediante la organización de Mundiales y grandes torneos como a través del desarrollo de Premier Padel.
Del Papa Francisco a León XIV
El Vaticano también ha construido una relación cada vez más estrecha con este deporte. En abril de 2023, Delfina Brea entregó al papa Francisco una pala solidaria. El pontífice argentino la bendijo y firmó para que fuera subastada en beneficio del Dispensario Pediátrico Santa Marta, encargado de asistir a unas 500 familias con niños pequeños. La iniciativa fue documentada por Vatican News.
La conexión continuó en junio de 2026. Durante el Italy Major de Roma, Paquito Navarro y el presidente de la FIP, Luigi Carraro, entregaron al papa León XIV la pala oficial del torneo. La presencia de Athletica Vaticana en Taranto, con una pareja masculina de pádel, representa otro avance dentro de esa relación.
En Dubai también existe un fuerte acompañamiento institucional. El jeque Mansoor bin Mohammed bin Rashid Al Maktoum, presidente del Consejo de Deportes de Dubai, entregó los trofeos a los campeones del primer Premier Padel P1 celebrado en el emirato en 2024, según informó la oficina oficial de medios de Dubai.
Una legitimación que el pádel necesita
El pádel ya se practica en más de 150 países, cuenta con 100 federaciones afiliadas a la FIP y reúne aproximadamente a 35 millones de jugadores amateurs. Su crecimiento deportivo resulta evidente, pero su consolidación también necesita imágenes capaces de trascender sus fronteras habituales.
Alberto II no fue a Taranto solamente para cumplir con una agenda. Presenció los partidos, se relacionó con los deportistas y se mostró como un verdadero aficionado.
Desde Alfonso de Hohenlohe hasta el emir de Qatar, pasando por los pontífices y las autoridades de Dubai, las grandes figuras institucionales han acompañado distintos momentos de la expansión del pádel. La visita del príncipe de Mónaco añade un nuevo capítulo y envía un mensaje importante: este deporte ya comienza a ocupar un lugar propio en los grandes escenarios internacionales.
