Proteger los ojos en el pádel
La radiación solar, el impacto de la pelota, el viento y una higiene inadecuada pueden afectar la salud ocular. Adoptar unas sencillas medidas preventivas permite jugar con mayor seguridad
La vista interviene directamente en la lectura de la trayectoria de la pelota, la percepción de las distancias y la velocidad de reacción. Sin embargo, la protección ocular suele quedar relegada frente a otros cuidados habituales del jugador.
Al practicar pádel al aire libre, los ojos están expuestos a la radiación ultravioleta, el viento, el polvo y posibles impactos. La prevención es importante tanto para evitar molestias como para reducir el riesgo de lesiones que puedan comprometer la visión.
Utilizar gafas con protección ultravioleta
La exposición a la radiación ultravioleta tiene un efecto acumulativo y está relacionada con diferentes problemas oculares. Por ese motivo, incluso durante partidos cortos, conviene utilizar gafas deportivas que bloqueen entre el 99 % y el 100 % de los rayos UVA y UVB.
Los modelos con certificación UV400 pueden proporcionar esta protección, pero es importante comprobar sus especificaciones y adquirirlos en establecimientos de confianza. Un diseño envolvente ayuda a reducir la entrada lateral de radiación, viento y partículas.
El Instituto Nacional del Ojo de Estados Unidos recomienda gafas que bloqueen entre el 99 % y el 100 % de la radiación UVA y UVB. Unas lentes adecuadas también pueden disminuir los deslumbramientos y facilitar el seguimiento de la pelota.
Protegerse ante un posible impacto
Una pelota de pádel puede alcanzar una velocidad elevada y recorrer una distancia muy corta antes de llegar al rostro. Un impacto directo en el ojo puede provocar lesiones importantes.
Las gafas de sol convencionales, las gafas graduadas y las lentillas no ofrecen por sí solas una protección suficiente frente a los golpes. Quienes jueguen con frecuencia deberían valorar unas gafas protectoras específicas para deportes de raqueta, preferiblemente con lentes de policarbonato y montura resistente.
El policarbonato presenta una alta resistencia a los impactos y es el material recomendado por el Instituto Nacional del Ojo para la práctica deportiva.
Si se recibe un golpe, se debe detener el partido. Puede aplicarse una compresa fría suavemente, sin ejercer presión ni frotar el ojo. Cualquier alteración de la visión requiere una valoración sanitaria.
Hidratación y sequedad ocular
La deshidratación puede aparecer con facilidad al realizar ejercicio, especialmente durante los meses más calurosos. Beber agua antes, durante y después del partido ayuda a mantener una hidratación adecuada.
El viento, el calor y el esfuerzo también pueden favorecer la sensación de sequedad, escozor o visión borrosa. Si las molestias son frecuentes, conviene consultar con un profesional antes de utilizar lágrimas artificiales. Los jugadores que llevan lentillas deben emplear únicamente productos compatibles con ellas.
Cuidado especial con las lentillas
Las lentes de contacto requieren una higiene rigurosa. Antes de colocarlas, retirarlas o ajustarlas, hay que lavarse y secarse correctamente las manos. No se deben utilizar lentillas deterioradas, fuera de su periodo de reemplazo o que produzcan dolor, enrojecimiento o sequedad.
Tampoco es recomendable tocarse los ojos durante el partido con las manos sucias o cubiertas de sudor. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recuerdan que una manipulación incorrecta de las lentillas aumenta el riesgo de infección.
Entrenar y revisar la visión
En el pádel no solo importa la agudeza visual. También intervienen la visión periférica, la percepción de profundidad, el seguimiento de objetos y la coordinación entre los ojos y las manos.
Los ejercicios de seguimiento de pelota y coordinación pueden incorporarse al entrenamiento deportivo. Sin embargo, no sustituyen una corrección visual adecuada ni una evaluación profesional.
Una revisión periódica permite detectar cambios que a veces pasan inadvertidos. La frecuencia no tiene que ser igual para todos: depende de la edad, los antecedentes familiares, el uso de lentillas y la existencia de enfermedades como diabetes o hipertensión. El Instituto Nacional del Ojo recomienda acordar el intervalo de las revisiones con el profesional sanitario.
Descansar después del partido
Tras una competición intensa, es conveniente dar descanso a la vista. Si posteriormente se utilizan teléfonos, ordenadores o tabletas, puede aplicarse la regla 20-20-20: cada 20 minutos, mirar durante 20 segundos un objeto situado aproximadamente a seis metros.
También es importante parpadear conscientemente, ya que frente a las pantallas suele reducirse la frecuencia del parpadeo y aumentar la sensación de sequedad.
Alimentación equilibrada, antes que suplementos
Una dieta variada con pescado, verduras de hoja verde, frutas, huevos y frutos secos aporta nutrientes relacionados con la salud ocular, como omega-3, vitaminas C y E, zinc, luteína y zeaxantina.
Esto no significa que todos los jugadores necesiten suplementos. Las fórmulas con dosis elevadas de vitaminas y minerales se utilizan únicamente en determinadas enfermedades oculares y deben ser indicadas por un profesional.
Señales que exigen detener el partido
La visión doble, una pérdida repentina de visión, la aparición súbita de destellos, una sombra similar a una cortina, dolor intenso, sangre dentro del ojo o una pupila deformada no deben atribuirse simplemente al cansancio.
Ante cualquiera de estos síntomas, especialmente después de recibir un impacto, hay que dejar de jugar y solicitar atención sanitaria urgente. El Servicio Nacional de Salud británico advierte que los cambios repentinos en la visión pueden indicar una lesión o un problema ocular que necesita una evaluación rápida.
Proteger los ojos no solo permite ver mejor la pelota. También ayuda a reaccionar con mayor seguridad y a evitar que un partido termine convirtiéndose en una lesión con consecuencias duraderas.
